Notas de un sherpa: Día 49, curiosidades

Hoy nuestra alpinista se encuentra un poco floja. Es curioso que las inyecciones para subirle las defensas le produzcan a corto plazo esta sensación de debilidad. Pero bueno, lo importante es que pronto estará a tope para continuar con la ascensión. Así que, como sherpa, hoy me toca tirar del carro y escribir esta breve entrada.

Nos han hecho llegar dos de los carteles que la #MareaMorada elaboró para el día de la sorpresa (Día 37 del blog), así que aquí los ponemos para que podáis verlos al detalle.

carteles

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Día 48, actitud

De todas las experiencias de la vida se puede obtener algo positivo. En mi caso, he descubierto mi faceta como “escritora”, cosa que desconocía completamente pues nunca se me había ocurrido plasmar mis pensamientos en un papel (o pantalla). Bueno sí, una vez tuve un diario, pero más que sentimientos plasmaba anécdotas de adolescente que ahora hasta me da risa leer.

Pero no soy la única de la familia que se ha atrevido a coger la pluma virtual. Mi prima Mamen Garrido también lo hace, y además de manera profesional.

Ella, como psicóloga, escribe artículos en diversos sitios. Entre ellos, en una revista online donde los internautas pueden realizarle consultas.
En esta ocasión, ha publicado un genial artículo titulado: “La actitud cura: afrontar la enfermedad desde el lado positivo” (Ver artículo), que según me comentó está inspirado en nuestro caso.

No es tu aptitud sino tu actitud lo que determina tu altitud

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Día 47, plátano Baloo

La expedición de hoy ha ido mejor de lo que esperábamos. Dejando de lado los desbarajustes de los que ya hablamos ayer, la ascensión camina por la ruta marcada en los mapas. El médico nos ha comunicado que no habrá un tercer ciclo de quimioterapia R-ESHAP, por lo que la próxima etapa será el autotrasplante de médula.

El resultado de la analítica ha sido bastante bueno, aunque la medicación me ha dejado algunas secuelas que hay que compensar.

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Día 46, el otro Everest

Estas últimas jornadas han estado plagadas de regalos y dulces. He de aclarar que yo únicamente probé un poco de cada tarta, sin excederme. ¡Pero no probarlas era un crimen! ¿No creéis?

Todavía hoy me ha llegado una última preciosa sorpresa por parte de mis dos ratoncillas, María y Lucía. Una reproducción de “Mi subida al Everest” hecha de fofucha, con todo lujo de detalles: palos, mochila, gorrito, chaqueta con cremallera, cuerdas… ¡Muchas gracias a las pequeñajas y a la mami!

maqueta

Ahora toca volver a la realidad: continuar con la recuperación y las visitas hospitalarias. Estamos un poco mosqueados con los desbarajustes varios que nos están sucediendo. Han resultado ser un nuevo Everest que también hay que escalar.

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Día 44, deja sitio para el postre

Ayer fue un día dulce en todos los sentidos. Un día de contínuas sorpresas culminado con ese precioso vídeo, que ya he visto unas cuantas veces, superando un récord que nunca creí que alcanzaría: el de las veces que he visto en toda mi vida la película de Dirty Dancing. Y eso que sólo han pasado 24 horas. Por mucho que lo vea, sigue impresionándome la fuerza y el amor que desprende la #MareaMorada.

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Día 43, un cumpleaños inolvidable

Hoy es mi cumpleaños. Cumplo 36 años y he recibido el regalo más bonito que una persona puede recibir por parte de su gente: el cariño y el amor en estado puro.

Muchísimas gracias a toda la #MareaMorada y a mi querido sherpa por este regalo. Un recuerdo precioso, ¡menuda sorpresa!

En fin, que hoy sobran las palabras. Simplemente tenéis que ver este vídeo:

Agradecimientos al videógrafo Alejandro Huyro por su excepcional trabajo
 

* Si te gusta mi blog, todavía estás a tiempo de votarlo en el concurso 20Blogs. En caso de ganar, se donará a la ciencia. Es muy fácil, sigue aquí las instrucciones.(¡gracias!): Vota Mi Subida al Everest

Día 42, evidencias

Durante los 14 años que llevo peleando contra esta enfermedad he tenido momentos anímicos de todo tipo. Mis emociones han sido como una montaña rusa, pero con el paso del tiempo, he aprendido a estabilizarlas.

Hace un par de años, recién terminado el anterior tratamiento, tuve la posibilidad de asistir online a un seminario impartido por psicólogos de AEAL -Asociación Española Afectados Linfoma-. Era un seminario sobre el miedo, incertidumbre e indefensión ante esta enfermedad y sus recaídas. Fue ahí donde escuché la palabra “evidencia”. Desde entonces, me he apoyado en infinidad de ocasiones en ella.

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